miércoles, 17 de octubre de 2007

¿ Flacura y éxito, a cambio de que ?


*!* ¿La Gordura Imaginada? Los trastornos de alimentación constituyen uno de los principales males de salud que aquejan a chicas y chicos, actualmente. Uno de cada veinticinco estudiantes sufre de bulimia o anorexia, en tanto la delgadez se asocia al éxito social. ( La foto suministrada es de una modelo que accedió unirse a la campaña contra esta mortal enfermedad).
Prácticamente todos, de alguna u otra manera, tenemos alguna queja relacionada con nuestro cuerpo, algún rasgo o parte que no nos resulta agradable. El tratar de disimular esas pequeñas "imperfecciones" no es nada patológico. Al contrario, lo mejor que podemos hacer es conocer esos lados vulnerables y tratar de que se noten menos, a la vez que resaltamos nuestros puntos fuertes.
Quizás por esa excesiva preocupación relacionada con esos detalles de nuestro cuerpo es que la problemática de la educación alimentaria entre los jóvenes escolares, de establecimientos públicos y privados, reviste una gravedad inusitada, inédita y, sobre todo, muy actual. Situación que mantiene muy preocupados a nutricionistas, médicos, maestros y a los propios padres de los más jóvenes pues las cifras de bulimia y anorexia están creciendo alarmantemente. Según estadísticas de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) uno de cada veinticinco jóvenes sufre de uno de esos dos trastornos alimenticios en su lucha por conseguir, a toda costa, físicos ideales y motivados por las imágenes de la publicidad comercial y el mundo de las pasarelas. Muchos de ellos creen, a ciegas, que el universo es de la gente flaca y que mientras menos libras tengan tienen mayores posibilidades de alcanzar el éxito social; como si todo dependiera de la imagen, de la exterioridad y no de las neuronas, el estudio sistemático, la honradez y la inteligencia.
De ahí que muchos chicos y chicas que no alcanzan los estándares de delgadez que la sociedad impone se deprimen, auto critican perniciosamente, se sienten desvalorizados y verdaderos perdedores. En nuestro país toda la población, en general, no está preocupada, en algunos casos en demasía, por su figura y el culto al cuerpo alcanza niveles de hedonismos exorbitantes. Ello constituye el telón de fondo en el que se expande la bulimia y la anorexia. Por sólo citar un ejemplo elocuente, un estudio realizado en el Hospital de Clínicas, de la Ciudad de Córdoba, recientemente, reveló que el 23 por ciento de las estudiantes universitarias (de entre 20 y 29 años) sufrían algún tipo de trastorno de alimentación. Pero el problema, en los últimos tres años, ha dejado de ser propio de las chicas; en la actualidad, los varones también comienzan a engrosar las frías estadísticas. Se ha dicho, hace pocos días, que las consultas de jóvenes estudiantes por estos problemas crecieron, el pasado año, en un 14 por ciento, en Argentina por ejemplo y que de los 2 mil pacientes que son atendidos anualmente en las sedes de ALUBA, de todo el país, el 10 por ciento son hombres.
En tanto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de confirmar que el índice de mortalidad por bulimia y anorexia en el mundo es un 15 por ciento y ello afecta al 1 por ciento de la población mundial de todas las culturas, clases sociales y no sólo del hemisferio occidental. Cabría preguntarse, qué hace la escuela, donde transcurre buena parte del tiempo de los adolescentes para influir en esas conductas e intentar derribar estereotipos y paradigmas errados, asociados a la desnutrición extrema, que sólo conducen a la insanidad física y mental. También habría que indagar qué hacen las familias, y sobre todo los padres de estos estudiantes que padecen estas distorsiones de la imagen corporal y no los detectan en tiempo. No dejes que te domine, busca ayuda.